La literatura gris cambia de color: un enfoque desde los problemas sociales de la ciencia y la tecnología

Autor: MSc. Lic. José Luis Montes de Oca Montano
Tecnólogo Gestor de Información en Salud.
Máster en Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología, Diplomado en Capacitación y Desarrollo.
Profesor de la Universidad de Ciencias Médicas de Cienfuegos
Miembro de la Unión de Informáticos de Cuba (UIC)

INTRODUCCIÓN.

Por décadas la comunicación científica se ha servido de una forma peculiar de documentos los cuales se agrupan bajo el término de literatura gris, esta modalidad se interpreta como un medio no formal, utilizado por comunidades de científicos o especialistas para socializar información propia de las ramas del saber humano que directa o indirectamente se relacionan con su quehacer institucional o productivo (Amor, 2015).

Los gestores de información en salud así como especialistas en información científico técnica y bibliotecología, entre otros, identificamos como literatura gris aquella que no sigue los cauces normales de edición, que escapa a los circuitos habituales de producción, distribución y comercialización y que, en consecuencia, no se encuentra disponible en una institución de carácter público, en calidad de depósito legal, como tampoco aparece en las bibliografías nacionales; todo esto provoca que dicha literatura resulte difícil de identificar y obtener (Pujol, 1995).

Muy amplio y variado es el conjunto de documentos que se suelen clasificar como literatura gris, entre ellos se pueden mencionar: las actas de congreso, las separatas y traducciones, currículums, tesis y tesinas, trabajos de fin de máster o grado, disertaciones, boletines de difusión interna, informes, libros de estilo, documentación gubernamental, comercial o industrial, folletos y hasta hojas sueltas (Rivera Sánchez, 2013).

De lo aquí comentado pueden inferirse otras características propias de tales textos, entre ellas está su heterogeneidad, el hecho de encontrarse destinados generalmente a un público específico en el campo de su interés, así como la ausencia de un sello editorial responsable de su producción.

Lo cierto es que la realidad aquí descrita, comenzó a transformarse a partir del desarrollo que en las últimas décadas y a nivel mundial, han presentado las tecnologías de la información y las comunicaciones puestas al servicio de la comunicación científica. Estos cambios se vuelven aún más evidentes en el actual entorno de la web 2.0, toda vez que ésta propicia un contexto social cada vez más hiperconectado, mientras potencia el desarrollo y popularización de múltiples alternativas a la publicación tradicional, con repercusiones incluso en el ámbito científico; como lo son la autopublicación, la autoedición y la coedición. A nuestro juicio, las variantes aquí referidas constituyen medios que han conducido al “cambio de color” de al menos una parte de la literatura científica aún considerada “gris”.

Tesis, tesinas, tesis de grado, tesis de maestría, tesis de diplomado

Una de las más apreciables “puntas del iceberg” en lo que se refiere al cambio de color que en la actualidad experimenta la literatura gris, reside en las nuevas alternativas de publicación y visibilidad de cara a internet que son objeto algunos de estos textos; tales como:  tesinas, tesis de grado, trabajos de fin de máster, tesis de doctorado entre otros documentos académicos.

Hace unos pocos años atrás, el informe final de investigación correspondiente al trabajo de tesis de cualquier estudiante de pre o postgrado era documentación de presencia casi obligada en un repositorio físico o digital. Este archiconocido “almacén de tesis” aún garantiza el almacenamiento, localización y recuperación de la referida literatura gris a nivel institucional y académico, o en el mejor de los casos, tales investigaciones son visibles y pueden descargarse desde internet .Sin embargo, los autores desearían que la presencia de sus trabajos en el repositorio constituyera una publicación, con el mismo reconocimiento que le otorgaría una revista científica a cualquiera de sus artículos, o una editorial reconocida a sus libros sobre temas especializados.

El autor del presente estudio, a  través de  su experiencia como profesor de nivel superior, tutor y asesor de no pocas investigaciones, ha podido palpar como los alumnos de postgrado, en su mayoría, ven con desagrado el tener que fraccionar sus tesis, tesinas, trabajos de fin de máster u otros informes finales de investigación, para extraer de ellos pequeños “bonsáis” a los que puedan dar forma de artículos científicos, como único modo de divulgar los resultados de su trabajo, cuando lo que realmente desean es poder publicar su obra en toda su extensión y sin tener que sacrificar aquellos elementos que giran en torno al núcleo duro del estudio, toda vez que estos no son superfluos adornos; sino parte integral de su contenido útil.

El constante abordaje de la problemática aquí descrita por parte de los propios autores, se refleja en los comentarios dejados por ellos en disímiles blogs y sitios web de internet donde centellea el debate entre egresados de nivel superior y académicos, entre otros actores sociales imbricados. Estos son espacios que sirven para recabar información en torno al tema, por lo que es común encontrar comentarios tales como: “… quiero publicar mi tesis en algún editorial de mi ciudad” (Eguaras, 2012), “Les reitero que estoy buscando quien se interese en publicar mi tesis de maestría…” (Morales, 2015) o “Yo lo que quería era publicar mi tesis completa. La tesis que hice en Chile…”  (Fernández, J. 2011)

La disyuntiva de los autores entre fragmentar sus informes finales de investigación en pequeños artículos, que no alcanzan a ser un reflejo cabal del estudio del cual provienen, y el hecho de abrirse a la posibilidad de publicar a texto completo sus obras en escenarios alternativos de autopublicación; es una problemática avivada al calor de la necesidad que tienen estos especialistas de publicar de manera imperiosa y apresurada; siguiendo la conocida máxima de “publica o perece” que está en consonancia con la hipótesis Mertoniana (1973) de la relación directa que existe entre la prioridad en el descubrimiento, avalada formalmente por su publicación, y el reconocimiento institucional, lo cual articula con los sistemas empleados dentro de las organizaciones universitarias para la promoción personal y la concesión de subvenciones a la investigación, adoptada en muchos países (Díaz, 2009). Bajo este predominante sistema de atribución de recompensas, resulta comprensible el interés de los científicos y académicos por publicar, a ser posible en revistas especializadas de prestigio; por el reconocimiento que esto supone en conjunción con la relevancia institucional que se adquiere a través de las citas recibidas en las publicaciones de otros expertos (Fernández, 2015).

DESARROLLO:

La literatura gris. Surgimiento y auge de un concepto.

Según los autores Francisco Javier Martínez Méndez y Rosana López Carreño (2011), quienes enriquecen y apoyan sus argumentos con los resultados publicados por De-Torres en 1998: en los años 40 del pasado siglo germina el concepto de literatura gris. Aun cuando los autores reconocen que no existe acuerdo en lo que respecta a la fecha, sí está claro que es en esta década cuando este tipo de literatura cobra mayor relevancia hacia el interior de la comunidad bibliotecaria; para referirse, en primer término, a los informes de carácter técnico o científico cuyos canales de difusión distaban mucho de ser los habituales del mundo editorial.

En opinión de Gide (2013), el término literatura gris es ampliamente conocido como un tipo de documentación que no es publicada de manera formal, como sería el caso de libro o una revista, y es precisamente por su naturaleza informal que se le han añadido adjetivos como “no convencional”, “semipublicada”, “fugitiva”, “escurridiza”, a la vez flexible y de gran repercusión en la investigación científica. El concepto se desarrolla en los 70 con Charles P. Auger según declarara posteriormente el propio autor (1993); cuando publicó la primera edición de su obra sobre “informes de la literatura”, en 1975, sin utilizar el término “literatura gris”. No obstante, en su definición aparecían por primera vez un conjunto de elementos definitorios y a la vez equivalentes a lo que en la actualidad aún se denomina literatura gris: “vasto conjunto de documentos”, “cantidad cada vez mayor”, la “dificultad que representa para el bibliotecario”, su ambigüedad entre el carácter temporal y durabilidad, y su creciente impacto en la investigación científica.

Por su parte Gide (2013) llama la atención sobre el hecho de que “…la mayoría de las definiciones sobre literatura gris nos sugieren que se trata de literatura que se emite fuera de los circuitos de distribución convencional de publicación comercial, siendo de acceso difícil. Y se trata de literatura que en la mayoría de ocasiones no se tiene intención de publicar. Ejemplos son: informes del sector público o privada con información científica, técnica, económica y social; tesis, comunicaciones de congresos; normas, recomendaciones técnicas; publicaciones oficiales; literatura de propaganda industrial…”

La “definición de Luxemburgo”, referida por Carroll y Cotter (1997, p. 7), discutida y aprobada en la Tercera Conferencia Internacional sobre Literatura Gris en 1997, la define como: “la literatura gris es aquella que se produce en todos los niveles del gobierno, en las instituciones académicas, las empresas y la industria, en formatos impresos y digitales, pero que no está bajo el control de las editoriales comerciales o que es producida por entidades cuya actividad principal no es la editorial”.

En un esfuerzo de actualización del concepto, la 12ª Conferencia internacional sobre literatura gris(Praga, 2010), lo define “como sinónimo de múltiples tipos de documentos producidos en los ámbitos gubernamentales, académicos, empresariales e industriales tanto en formato impreso como electrónico, protegidos por derechos de propiedad intelectual y que son de suficiente calidad para ser recogidos y conservados en los fondos de las bibliotecas o repositorios institucionales, pero que no son controlados por los editores comerciales” (Schöpfel, 2011).

Comienza el cambio de color de esta literatura, el gris parece agotarse.

Los especialistas cuyas ramas del saber abarcan la gestión documental o gestión de la información en general, en un momento u otro del ejercicio de su profesión, han debido padecer un ostensible incremento de la dificultad que implica seguir calificando de “gris” a cierta cifra cada vez mayor de estos documentos, toda vez que estos entran en franco desacuerdo con los elementos constitutivos del concepto que avala tal clasificación, es a este fenómeno a lo cual, el autor de la presente investigación, denomina “cambio de color de la literatura gris”.

Algunos estudiosos van más allá de plantear dificultades y aseguran que hablar de literatura gris en tiempos de Web 2.0 constituye un sinsentido (Méndez, F. M., & Cedeño, R. L. 2011). A estos autores pertenecen las siguientes aseveraciones:

“El vertiginoso avance que las TIC han introducido en nuestro campo no está siempre acompañado de actualizaciones de las bases teóricas, que corren peligro de convertirse en obsoletas e inservibles. Un ejemplo de este problema es el concepto literatura gris, que prácticamente permanece inalterable en los textos y manuales de estudio en castellano”.

“Los clásicos hechos diferenciadores esgrimidos por los defensores de esta idea y muchos de aquellos que se han añadido a lo largo del tiempo, han ido quedando obsoletos. Hoy en día no tiene sentido hablar de literatura gris”

“Si repasamos la literatura científica de los últimos años, no resulta raro encontrar situaciones donde la comunidad de autores se preocupa mucho más de presentar nuevos avances o nuevos contextos (como puede ser el caso que nos ocupa de la web 2.0), que de revisar conceptos (adaptando definiciones o bien directamente suprimiéndolos). De esta manera se produce la paradoja de disponer de unas aportaciones científicas actualizadas sobre un corpus de conocimiento que poco a poco va quedando obsoleto”.

No obstante, en el ámbito de ciencia alguna puede esperarse una obra acabada, en materia de corpus de conocimiento, sino un sistema de saberes en constante cambio, evolución, difusión, combinación y recombinación del saber establecido; toda vez que la actividad científica no es llevada a cabo por entes epistémicos ideales, sino por grupos sociales concretos que se desempeñan en un medio social igualmente concreto. El conocimiento científico es, por tanto, resultado del tipo de estructuración de tales organizaciones sociales, a las que convencionalmente se les denomina comunidades científicas.

Lo aquí planteado torna evidente la factibilidad de analizar esta problemática desde aquellos elementos constitutivos del concepto “literatura gris” que ya no resultan atributos adjudicables a una buena parte de esta literatura, con especial referencia al objeto de estudio de la presente investigación, a saber: trabajos finales de investigación científica; tesinas, tesis de grado, trabajos de fin de máster, tesis de doctorado, entre otros documentos muy similares por su finalidad, estructura y extensión.

Elementos que, a lo largo de los años, han formado parte del concepto de literatura gris:

  1. Documentación que no es publicada de manera formal, como sería el caso de un libro o una revista.
  2. Literatura que en la mayoría de las ocasiones no se tiene intención de publicar, considerada de difícil acceso.
  3. Literatura “no convencional”, “semipublicada”, “fugitiva”, “escurridiza”.
  4. Informes de carácter técnico o científico cuyos canales de difusión distan mucho de ser los habituales del mundo editorial.
  5. Literatura que se emite fuera de los circuitos de distribución convencional de publicación comercial.
  6. Que no está bajo el control de las editoriales comerciales o que es producida por entidades cuya actividad principal no es la editorial.

Los documentos que son objeto de análisis en el presente estudio difícilmente cumplirían en la actualidad con los elementos uno y dos aquí planteados, esto obedece a las siguientes razones:

Uno de los ejemplos más paradigmáticos de este proceso de cambio lo constituye el caso de las tesis doctorales; estas son depositadas en las bibliotecas de las universidades donde se defienden y su clásico acceso limitado es un obstáculo que vence por varias vías, bien a modo de publicación de la copia digital de la tesis dentro del repositorio institucional de la universidad o bien por medio de la publicación de una copia de esta obra en un repositorio especializado de tesis doctorales (generalmente multidisciplinares, como es el caso de TDR (Tesis doctorales en red), o DART-Europe (portal europeo para el acceso abierto a tesis electrónicas). (Méndez, F. M., & Cedeño, R. L. 2011)

La disponibilidad de una amplia variedad de tesis en estos repositorios hace pedazos varios de los elementos conceptuales antes referidos en los cuales se plantea que dichos documentos, por considerarse literatura gris, no son publicados de manera formal, se carece de la intención de publicarlos, y pueden ser considerados como de difícil acceso. Analícense estas aseveraciones a la luz de las bondades que ofrece TDR, según el criterio de una institución experta en tales temas (Biblioteca e Informática CRAI, 2013).

Tesis Doctorales en Red o TDR, por sus siglas en español, es un repositorio cooperativo que contiene, en formato digital, las tesis doctorales leídas en las universidades de Catalunya y de otras comunidades autónomas españolas.

Este repositorio dispone de tecnología para la consulta remota a través de Internet del texto completo de las tesis, así como la realización de búsquedas por autor/a, director/a, título, tema de la tesis, universidad y departamento donde se ha leído, año de defensa, entre otros metadatos.

Semejante recurso en línea permite, además, la visualización de estadísticas de consulta por universidades, departamentos y tesis concretas, así como recibir alertas de nuevas tesis. Todas las tesis presentadas en alguna de las universidades participantes se incorporan des del año 2012 en virtud del artículo 14.5 del RD 99/2011. Antes de esta fecha la participación era voluntaria. Se han realizado diversas campañas en los últimos años para recuperar tesis leídas y no incluidas.

Los objetivos de TDR son:

  • Difundir, en todo el mundo y a través de Internet, los resultados de la investigación universitaria.
  • Ofrecer a los autores de las tesis una herramienta que incrementa el acceso y la visibilidad de su trabajo.
  •  Mejorar el control bibliográfico de las tesis.
  • Impulsar la edición electrónica y las bibliotecas digitales.
  • Incentivar la creación y el uso de la producción científica propia.

No son las tesis de doctorado los únicos informes finales de investigación presentes en repositorios, por solo citar un ejemplo, REMERI es una red federada de repositorios institucionales que integra más de 100 repositorios de 57 instituciones de educación superior y centros de investigación en México, dentro de este complejo sistema; se le denomina INDIXE a la plataforma tecnológica y de servicios desarrollado para REMERI, este soporte responde al paradigma del acceso abierto y hace posible la recuperación en línea de tesis de licenciatura, maestría y doctorado. (Tapia, R. V., & Rodríguez, A. R. 2017)

A pesar de las bondades aquí descritas, los recién egresados de las diferentes modalidades de formación, desearían que la presencia de sus trabajos en el repositorio de la universidad constituyera una publicación con el mismo reconocimiento que le otorgaría una revista científica a cualquiera de sus artículos, o una editorial reconocida a sus libros sobre temas especializados.

La avidez por publicar de estos egresados les impele a preguntarse si es posible convertir en publicación científica su informe final de investigación, al cual tanto tiempo y esfuerzos le han dedicado. Se trata, a nivel internacional, de una gran masa de recién egresados de diversas modalidades formativas del nivel superior, que recién adquieren un determinado grado científico, sobre los cuales pesa una enorme presión por publicar; principalmente en el caso de los especialistas más jóvenes, que tienen que hacerse de un lugar y ser aceptados en la comunidad científica para poder acceder a plazas estables de investigadores en universidades y laboratorios (Fisac, M. Q. 2015), estos hombres y mujeres de ciencias tienen la certeza de haber hecho ciencia con sus tesis y anhelan ver las mismas convertidas en libros y puestas a la disposición de la comunidad científica internacional.

No resulta difícil hallar aspectos de esta situación que inciden en el ámbito de la política científica y plantean problemáticas filosóficas atractivas que se extienden más allá del enfoque moral o el estrictamente epistemológico; toda vez que la ciencia es un importante segmento del subsistema cultural de las más avanzadas sociedades y que entra en contacto con el resto de la cultura, con la política y con la economía. (Fisac, M. Q. 2015) Aquí se ponen de manifiesto un conjunto de aspectos como la justificación del apoyo social a la investigación básica o el reconocimiento que se le debe atribuir al contenido de relevancia, así como el grado de originalidad que pudieran o no presentar los resultados de la investigación científica.

Literatura “gris” bajo el control de editoriales comerciales y no comerciales. ¿Literatura “no convencional”, “semipublicada”, “fugitiva” o “escurridiza”? Literatura que ya no es por más tiempo gris.

La resultante de fuerzas descrita ha motivado la aparición de un conjunto heterogéneo de ofertas que le hacen posible al egresado de cualquier nivel académico, la publicación de su informe final de investigación en formato de libro electrónico o ebook, libro impreso bajo demanda u otras modalidades similares.

La primera y más cercana posibilidad que tiene el potencial autor de cristalizar sus sueños, se localiza en el ámbito académico del que es egresado. Las editoriales universitarias constituyen piedra angular de la difusión y promoción del libro universitario entre profesores, estudiantes, investigadores y lectores en general. El servicio de publicaciones de una universidad ofrece un espacio para publicar investigaciones, estudios, tesis de grado, tesis doctorales y otros tipos de trabajos académicos.

Estas estructuras difunden también el material que llega a su centro para posicionarlo competentemente en el mercado editorial, de modo que tenga las mismas posibilidades que el contenido no universitario. (Fundación Universia, 2017)

Algunos titulados prefieren acudir a una editorial de extramuros, al estilo del hijo independiente que ya no necesita de “mamá universidad” para dar a conocer su quehacer científico. Las opciones de este tipo son visibles desde internet y plantean una policromía de paradigmas que abarcan la autopublicación, la autoedición, la coedición y el micromecenazgo, entre otras posibles variantes.

En este amplio diapasón de oportunidades se inserta la Editorial Club Universitario (ECU). Empresa independiente nacida en 1994 que se perfila como una editorial técnica de referencia nacional asentada en Alicante, España. Desde los primeros años, esta casa decidió decantarse por la edición de libros divulgativos, técnicos y universitarios; ofreciendo una alternativa económica a los docentes y otros especialistas. La editorial en cuestión ofrece publicar “libros universitarios” sin coste para el autor (entre muchas otras variantes) y dispone de un equipo de profesionales compuesto por los departamentos de publicación, corrección, maquetación, diseño, impresión, encuadernación, distribución, promoción y comercialización. (Editorial Club Universitario, s.f.)

Como muchas otras, esta es una editorial que se inserta en el paradigma de la autopublicación, entiéndase como tal a la acción por la cual el autor autogestiona y solventa, por interés y esfuerzo propios, la publicación de su libro, ya sea en formato digital (ebook), en formato impreso o en ambas versiones para su posterior distribución y comercialización. Con este fin los autores pueden subcontratar a una editorial u otra empresa similar para que lleve a cabo las labores de edición, asesoría, corrección, diseño y maquetación del libro, así como la preparación de los archivos para la imprenta o para la distribución, a lo que se añaden las numerosas acciones de promoción y marketing.

Cuando todo este proceso es llevado a cabo por profesionales competentes; de él emerge un libro “vestido para la ocasión”; desprovisto de errores ortográficos, tipográficos, lexicográficos, gramaticales y de contenido, dotado de su propio número estándar internacional de libro o ISBN, por sus siglas en Inglés, con depósito legal en una institución de carácter público, una obra de fácil distribución e inserción en el nicho de mercado para el que fue concebido. Al autor del presente estudio no le resulta posible comprender como la literatura de estas características puede aún ser considerada “literatura gris” por algunos especialistas.

Algunas universidades ofrecen el formato de libro electrónico para la publicación en internet de una amplia variedad de informes finales de investigación (tesinas, tesis de grado, de maestría y doctorado u otras investigaciones extensas), incluyendo la posibilidad de disponer de una versión impresa de estos textos. En este caso se encuentra el Grupo eumed.net; reconocido por la Junta de Andalucía y localizado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Málaga, España. Se trata de un equipo de investigación que promueve el uso social y educativo de Internet y que ofrece a los escritores sus servicios de edición, publicación y distribución gratuita de las obras en forma electrónica. La propiedad intelectual de los textos aquí publicados sigue siendo íntegramente de los autores, toda vez que Eumed renuncia explícitamente a cualquier derecho que pudiera tener por concepto de edición o publicación electrónica. (Eumed.net, 2017)

La opción aquí referida no está exenta de un cierto grado de inversión por parte del autor, en el caso de que este prefiera que su libro disponga de una portada con buena calidad diseñada por Eumed (35€), y si está interesado en editar su libro con ISBN, caso en el que deberá abonar 25€ por este atributo adicional. (Eumed.net, 2017)

Otras variantes extramuros, fuertemente decididas a convertir la publicación de tesis y otras investigaciones en un negocio rentable, se anuncian como una “opción económica” para aquellos que puedan destinar fondos a su proyecto de publicación. En el caso de la Editorial Libros en Red; su oferta menos costosa consiste en un plan básico de edición electrónica completa que incluye dos e-books y cuesta US$ 295. La editorial ofrece ejemplares en papel y el posicionamiento de la obra en la plataforma Amazon.com por menos de US$ 500. Esta empresa promete menores costos de edición, un más amplio margen de ganancias para el autor, disponibilidad permanente de la obra y venta simultánea de la misma en todos los países del mundo, los siete días de la semana, las 24 horas del día. (Libros en Red, 2017)

Contenido de “calidad” generado por el usuario.

En las sociedades actuales el conocimiento científico y tecnológico se yergue como uno de los elemento fundamentales de los cambios que se operan en el ámbito social. De igual forma, constituye origen indiscutible de inequidades sociales el acceso diferencial a este conocimiento, sobre todo al interior de los países capitalistas, donde se continúa viendo a la información y a su tenencia desde una perspectiva de producto o mercancía. Crece por tanto la asimétrica distribución de la riqueza entre países centrales y periféricos, lo cual convierte a la generación, distribución y adquisición de los saberes científicos y tecnológicos en un elemento trascendental para el avance económico y social de cualquier nación.

La necesidad de empoderar a los disímiles actores de la sociedad, de modo que estos puedan disponer de un acceso más abierto a la publicación y a la información, ha generado a nivel mundial la aparición del fenómeno conocido como “contenido generado por el usuario” con su equivalente en inglés “user generated content” o UGC, también llamado “user driven content”; este se define como aquel contenido creado por un usuario en cuya elaboración no ha participado el actor responsable de difundirlo (creador de un sitio, portal, página web u otros). Hay ciertas condiciones que deben cumplirse antes de que se pueda hablar de UGC: el contenido ha de ser publicado por el usuario y de su creación propia e individual, por lo que no se puede tratar de una mera copia o reproducido. (Informativo Telecinco, 2017)

La variante conocida como “Contenido de calidad generado por el usuario”, término directamente traducido del inglés “User Generated Quality Content” es el formato de documentos que publica la Editorial GRIN; una empresa fundada en 1998, quien declara haberse especializado en la publicación de ebooks académicos y libros en Internet y en el mercado del libro. Este sello editorial se auto define como la primera empresa en representar el User Generated Quality Content. (GRIN Verlag, s.f.)

En el portal de dicha firma pueden leerse textos como los siguientes (GRIN Verlag, s.f. a):

  • Con la editorial GRIN Usted puede publicar su tesis, tesina, sus transcripciones de seminarios, preparaciones para exámenes, trabajos académicos y otros trabajos universitarios”.
  • ¡La publicación de su libro on-line y opcional en forma de libro impreso, es gratuita para Usted!”
  • Publicación gratuita con ISBN: En otras editoriales la publicación de un libro puede llegar a costar hasta más de 1000 Euros.
  • La venta de sus trabajos se efectuará en el portal GRIN.com con más de un millón de visitantes por mes.
  • Por cada venta gana dinero con su tesis, tesina u otros textos. Nosotros realizamos, cada trimestre, el pago porcentual de sus regalías como autor.
  • Publicación con disponibilidad gratuita (Open Access).” “Usted también puede poner sus textos a disposición de otros usuarios. Ellos podrán leer sus trabajos de forma gratuita. Además, Usted puede publicar sus trabajos como libro y recibirán su honorario trimestralmente. No obstante, los libros recibirán también bajo esta opción un precio, ya que la impresión genera gastos para la editorial.
  • Por lo que podemos apreciar en los fragmentos aquí presentes, esta “editorial” que no depura, filtra ni modifica en nada el contenido publicado por el autor, constituye más bien una empresa para la publicación acrítica de contenidos, de dudosa calidad, que incorpora a su arsenal de opciones el servicio de impresión bajo demanda.

De este modo funcionan otras entidades, tales como Lulu o Booksurge, entre otras. El autor de la investigación puede haber rectificado y depurado su manuscrito hasta el más mínimo detalle, lo cierto es que su estudio será publicado junto a todo tipo de textos (trabajos de clases, memorias, notas, ensayos) muchos de calidad irrisoria.

Por la forma en que opera esta empresa, el autor solo alcanzará a publicar una versión autoeditada de su obra; sobre este particular se expresa la especialista Mariana Eguaras (2013), asesora y especialista en servicios editoriales: quien sostiene que la edición no es una labor que el autor pueda realizar en solitario y con la completitud demandada por este proceso. La experta sostiene la postura de que “…en la práctica es imposible ser objetivo sobre lo que uno ha escrito y más todavía ser el asesor/corrector/editor de su propia obra”. Mariana asegura que, dentro del complejo proceso de edición que llevaría a cabo cualquier editorial seria y responsable, se encontrarían las tareas de diseño del libro y maquetación del mismo, así como la preparación de los archivos para la imprenta o para la distribución, labores que requieren del oficio, conocimiento y dominio técnico que difícilmente asisten al autor, a continuación se esboza un fragmento de su criterio.

“El autor podrá realizar algunas de las tareas propias de la edición de una publicación sobre su manuscrito, pero no todas y cada una de ellas. Necesitará —forzosamente— de profesionales que le ayuden a ver su libro publicado. De ahí que la labor del editor y de otros profesionales de la edición —incluso en el nuevo paradigma de la edición digital— continúa siendo fundamental.” (Eguaras 2013)

A pesar de las imperfecciones que acompañan a la literatura divulgada por medio de pseudo-editoriales de “autopublicación” o autoedición como la que se acaba de reseñar, difícilmente se pueden tildar a estas obras de “semipublicadas”, “fugitivas” o “escurridizas”, toda vez que, como la propia GRIN declara, estos textos se encuentran en: (GRIN Verlag, s.f. b)

“Nuestras páginas web líder en el mercado como, GRIN.com, Hausarbeiten.de y Diplomarbeiten24, con aproximadamente cinco millones de visitas al mes.

  • Las páginas de nuestras alianzas como, por ejemplo, SPIEGEL ONLINE”.
  • En nuestro boletín electrónico con más de 35.000 suscriptores.
  • En todos los grandes motores de búsqueda.”
  • En Google Scholar (para tesinas de licenciatura y libros especializados.”
  • En forma de libro impreso en cientos de tiendas virtuales como Amazon.”
  • En forma de libro impreso en Google Books.”

De publicar a pseudo-publicar, la peor opción para dar a conocer un texto científico.

El mundo académico debería estar por completo exento de improntas reñidas con la ética, las buenas prácticas y las normas más elementales de la convivencia. Por el contrario; con indeseable frecuencia emergen dudosas editoriales que se dan a conocer a través de su presencia en la red de redes, en la mayoría de los casos se trata de revistas u otras variantes supuestamente científicas y de acceso abierto, quienes procuran llamar la atención procurando que los autores les hagan llegar sus informes finales de investigación o aquellos artículos que exhiban los resultados inéditos resultantes de tales estudios.

Con este avieso rostro un fantasma recorre el ámbito académico actual: la Editorial Académica Española (EAE). Esta empresa le ofrece a los estudiosos, especialmente autores de tesis de grado y de posgrado, divulgar su trabajo “sin costo alguno para el autor” (Ayçaguer, S., & Carlos, L. 2012). Esta propuesta puede resultar inicialmente muy atractiva, pero no soporta el más mínimo escrutinio sin antes revelar aristas que ponen en entredicho la seriedad y fundamento de la empresa, a saber:

–       Los potenciales clientes son consultados por medio del correo electrónico incorporado a los currículums que ellos mismos aportaron a las revistas o editoriales de prestigio donde ya han publicado estudios con anterioridad o localizables en diversas bases de datos al parecer accesadas mediante algún mecanismo automático de búsqueda que hizo posible la localización del autor por parte de esta editorial.

–       No se dispone de un proceso de filtrado (selección y evaluación) de los trabajos que serán publicados, a pesar de que en la página web de la editorial se exprese lo contrario, como si el hecho de ser seleccionado por la editorial sería suficiente aval; lo cual torna altamente discutible este proceder. (Pinto, A. 2012)

–       La empresa notifica textualmente que las obras no son en forma alguna modificadas puesto que los manuscritos aceptados para su difusión ya presentan un “alto nivel”. Los textos tampoco son sometidos a corrección ortográfica, lexicográfica o gramatical alguna por no considerar financiable este proceso. En este sentido, la corrección queda en las manos del propio autor o de quien él contrate para ocuparse de tales menesteres. (Pinto, A. 2012)

–       Esta empresa dispone de un catálogo pobremente dotado de una clasificación temática más bien general, lo cual provoca que los trabajos publicados resulten sumergidos en un heterogéneo mar de textos disciplinas diversas y temas, donde los potenciales compradores de estas obras no hallarán con facilidad lo que han decidido buscar.

–       – En opinión difundida por SEDICIBlog, Analia Pinto (2012) expone su opinión sobre el verdadero negocio de la Editorial Académica Española: “Se promete y publicita la edición de un libro impreso, pero la editorial funciona con el sistema POD (print on demand o impresión bajo demanda) y el autor sólo recibe su copia impresa luego de que se hayan vendido al menos 10 electrónicas. El precio de las copias electrónicas va desde los 30 a los 90 euros o más. Si se tiene en cuenta que gran parte del material publicado ya ha sido difundido gratuitamente vía web en los repositorios institucionales de las universidades y otros portales académicos similares, no se termina de comprender dónde está el negocio (¿quizás en que el autor termine comprando su propio libro con el deseo de verlo finalmente impreso?)”.

¿Puede aprovecharse lo mejor de las peores opciones que pululan en Internet? ¿Qué razones mantienen con vida a estas editoriales espurias?

El autor del presente estudio considera vigente y sostenido el reclamo por parte de los graduados de las más disímiles carreras, así como de los egresados de diversas modalidades posgraduales, de poder publicar su obra en toda su magnitud y sin tener que segmentar artificialmente sus informes finales de investigación, para extraer de ellos pequeños “bonsáis” a los que deban dar forma de artículos científicos, como único modo de divulgar los resultados de su trabajo, sacrificando así elementos no superfluos que giran en torno al núcleo de sus estudios. Nuestros egresados desearían que la presencia de sus trabajos en el repositorio universitario constituyera una publicación; con el mismo grado de reconocimiento y nivel de difusión que recibirían si estuvieran publicando un artículo en una prestigiosa revista científica, o un libro sobre un tema especializado bajo el amparo de un sello editorial reconocido, en contraste: solo consiguen que a sus tesis se les siga considerando y tratando como literatura gris.

Este complejo tema es abordado por el Doctor en Ciencias Rafael Trinchet Soler (2012), en carta al editor publicada por la Revista Cubana de Información en Ciencias de la Salud. En esta publicación el especialista manifiesta, sin medias tintas, “… que los autores cubanos tienen una gran dificultad para publicar tesis, tesinas y libros en Cuba.”

El autor identifica a la Editorial Académica Española como una difusora y no una editorial “… ya que no hace el trabajo de edición tradicional” y manifiesta que, a su juicio, no perdemos realmente nuestro trabajo al enviarlo a esta empresa.

Sus argumentos resultan controvertidos e interesantes; en este punto el autor hace énfasis en la capacidad de difusión y los recursos tecnológicos que la EAE pone a la disposición de sus clientes y de las investigaciones que publica, así como de la necesidad de hacer nuestro ese paradigma de difusión y encontrar caminos propios para evitar que se pierda o envejezca la investigación científica cubana antes de que esta pueda ser consultada y debidamente aprovechada, he aquí algunos de sus criterios:

“Pienso que no se debe subestimar el fenómeno que van creando estas distribuidoras, consiguiendo visibilidad para las obras en todo el mundo, ya que, aunque sea por razones económicas, las difunden en muchas partes. Explotan INTERNET de manera eficaz, son altamente eficientes y emprendedores, constituyen un fenómeno a tener en cuenta”.

“¿No será en un futuro ésta la vía de difusión de la información en lugar de la clásicamente empleada?; ¿no será ya momento para que las editoras cambien su estilo habitual?”

“¿No sería posible que en Cuba conformáramos un sistema parecido para que estos trabajos se visibilicen y engrosen nuestro volumen científico y dar entonces al autor su certificado de publicación a la vez que garantizamos su difusión? Se trata de trabajos que ya fueron evaluados por un tribunal; en muchos de los casos por las máximas autoridades en las diferentes materias. Los errores, sin embargo, siempre serán responsabilidad de los autores. Eso evitaría tener que establecer un sistema de revisión, dado que los actuales están desbordados, de forma que muchos de los trabajos se pierden y se tornan obsoletos antes de aparecer.”

CONCLUSIONES:

El presente estudio fundamentó a nivel teórico la comprensión del cambio de color de la literatura gris en lo referente al segmento que comprende los informes finales de investigación; a la luz de aquellos elementos constitutivos del concepto que ya no resultan atributos adjudicables a los documentos en cuestión. Esto obedece a que tales estudios ya se encuentran siendo publicados de manera intencional y formal, tanto en repositorios y sistemas de repositorios con visibilidad en Internet, como bajo el control de editoriales universitarias, sus equivalentes comerciales o simples pseudo-editoriales difusoras con marcado interés mercantil. Se puso de relieve, además, la sujeción de esta literatura a los circuitos de distribución convencional de publicación comercial. Quedó definido que estos libros quedan dotados de ISBN y depósito legal, lo cual facilita aún más su distribución, localización y recuperación.

A efectos de identificar los aspectos que conforman desde el ámbito social el cambio de color de esta literatura, la presente investigación permitió distinguir y describir un complejo y heterogéneo entramado de estos, estrechamente relacionados entre sí, a saber: la fuerte presión por publicar en busca de reconocimiento institucional, científico y académico, o para dar a la luz determinados aportes a las ciencias, antes de que estos se tornen obsoletos. A esto se suma el reclamo de los autores de poder publicar a texto completo sus obras y con el total reconocimiento de sus pares; presión esta que encuentra respuesta en la pléyade de opciones que le hacen posible al egresado de cualquier nivel académico, la publicación de su informe final de investigación, en formas muy diversas, algunas en consonancia con las exigencias académicas y otras con un tinte mucho más mercantil y dirigidas a la mera difusión acrítica de las obras.

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