El contrato de Edición: Cláusulas, términos y condiciones de importancia para un buen acuerdo

El Contrato Editorial

El Contrato Editorial

Nota del autor: Las Imágenes que encontrará en este ensayo académico disponen de licencia Creative Commons 0 (CC0) y han sido obtenidas en http://Pixabay.com. Las referencias bibliográficas presentes en esta obra se encuentran acotadas según Normas Vancouver.

Author’s note: The images that you will find in this academic essay have Creative Commons license 0 (CC0) and have been obtained in http://Pixabay.com. The bibliographical references present in this work are limited according to Vancouver Norms.

RESUMEN: El presente constituye un ensayo académico dirigido a examinar, con cierto grado de detalle, qué es un contrato y qué características acompañan a estos documentos legales. A través de un esquema conceptual básico se llegará a la conclusión de qué es un contrato editorial y cuáles son los elementos constitutivos más importantes que se reflejan en las cláusulas de este legajo, teniendo en cuenta qué los mismos pueden significar la diferencia entre la obtención de un acuerdo beneficioso para ambas partes y el quedar atado a un conjunto de obligaciones contractuales que a la larga perjudicarían el horizonte de opciones de cualquier autor o colectivo de autores. Será abordado, además, el difícil proceso que constituye la negociación de un contrato editorial y los elementos constituyentes de este que son puntos de obligada atención y cabildeo. El presente ensayo ahonda en el complicado tema de arribar a acuerdos aceptables por todas las partes involucradas, así como evitar que los autores cedan más derechos de los verdaderamente requeridos por la editorial, o mucho peor, que terminen siendo víctimas de la aceptación irreflexiva de contratos redactados en términos deliberadamente imprecisos.

Palabras clave: publicar, publicación de textos científicos, textos científicos, contrato, contrato de edición, contrato editorial, derechos de autor, modalidades de explotación, carácter exclusivo.

ABSTRACT: The present is an academic essay aimed at examining, with a certain degree of detail, what a contract is and what characteristics accompany these legal documents. Through a basic conceptual scheme, it will be concluded what is an editorial contract and what are the most important constituent elements that are reflected in the clauses of this file, taking into account what they can mean the difference between obtaining an agreement beneficial to both parties and being bound to a set of contractual obligations that in the long run would harm the horizon of options of any author or group of authors. It will also be addressed the difficult process that constitutes the negotiation of an editorial contract and the constituent elements of this that are points of forced attention and pushing. This essay explores the complicated issue of arriving at agreements acceptable to all parties involved, as well as preventing authors from giving more rights than those actually required by the publisher, or much worse, that end up being victims of the unthinking acceptance of contracts Written in deliberately imprecise terms.

Keywords: publish, publication of scientific texts, scientific texts, contract, publishing contract, publishing contract, copyright, exploitation methods, exclusive character.

Introducción: Un grupo de investigadores llega hoy al laboratorio donde labora desde hace ya varios años, pero en lugar

Investigador en Jefe

Jefe de la Investigación

de ocupar sus puestos de trabajo y comenzar su faena habitual, se reúnen todos en una sencilla salita de estar, la emoción se advierte en los ojos de los estudiosos. El Jefe de aquel equipo de investigadores, con voz algo afectada por la tensión del momento, confirma la buena noticia; porque después de un arduo trabajo de investigación científica, tras haber invertido una gran cantidad de horas de minucioso análisis, aplicando instrumentos estadísticos y de medición, entre otros tantos, se ha conseguido terminar el riguroso ensayo clínico en que estaban enfrascados, por lo que ya se dispone de los resultados finales y de su interpretación. El Jefe del equipo especializado, un bonachón anciano de gruesos lentes, anuncia a sus pares que otra gratificante noticia de última hora se ha incorporado a la celebración y va camino a convertirse en la “guinda del pastel del estudio terminado”. Obra en sus manos un contrato, aún por llenar, procedente de una editorial interesada en publicar la investigación a modo de libro especializado.

Las botellas de sidra y champán hacen sonar sus corchos, es momento de celebración para todos los empleados de la pequeña firma farmacéutica, solo un ejecutivo ha conservado su faz seria y sombría; el asesor jurídico de la empresa no ha tenido tiempo de poner sus manos sobre el recién llegado modelo de contrato y es sabedor de los peligros que entraña la aceptación acrítica de cualquier documento vinculante que no haya sido sometido a un exquisito escrutinio, incluso la firma de estos contratos suele ir precedida por un proceso de negociación de pactos y cláusulas.

Abogado de la firma

Abogado de la firma

El objetivo del presente ensayo académico sigue los mismos derroteros que ha de recorrer el experto legal de esta hipotética y pequeña firma farmacéutica. En el presente documento se examina con cierto grado de detalle qué es un contrato y qué características acompañan a estos documentos legales.

A través de un esquema conceptual básico se llegará a la conclusión de qué es un contrato editorial y cuáles son los elementos constitutivos más importantes que se reflejan en las cláusulas de este legajo, teniendo en cuenta qué los mismos pueden significar la diferencia entre la obtención de un acuerdo beneficioso para ambas partes y el quedar atado a un conjunto de obligaciones contractuales que a la larga perjudicarían el horizonte de opciones de cualquier autor o colectivo de autores.

La negociación de un contrato es un proceso difícil del cual no siempre se obtienen los mejores resultados, toda vez que las partes involucradas deberán estar en condiciones y disposición de ceder en algunos puntos, con tal de obtener algo más en otros acápites del acuerdo o en ocasiones tan solo con el objetivo de hacer viable el nexo contractual.

El presente ensayo ahonda en el complicado tema de arribar a acuerdos aceptables por todas las partes involucradas, así como evitar que los autores cedan más derechos de los verdaderamente requeridos por la editorial, o mucho peor, que terminen siendo víctimas de la aceptación irreflexiva de contratos redactados en términos deliberadamente imprecisos, cosa que suele suceder cuando se cae en manos de editoriales espureas o pseudo-editoriales que ofrecen algunos servicios de manera gratuita mientras “venden”, como ganga, un contrato editorial que les otorga el control casi total de la obra, con todos los efectos negativos que para los autores semejante hecho puede generar.

Desarrollo:
Cooperación entre seres humanos

Cooperación entre seres humanos

Los seres humanos llevan a cabo acuerdos entre sí casi de manera diaria, estos tienen lugar sobre la base de la confianza mutua y en muchas ocasiones no median testigos ni documentos legales asentados en registros oficiales. Convenios informales de esta naturaleza se llevan a cabo entre estudiantes, entre integrantes de una misma familia o entre figuras patriarcales de familias diferentes unidas por una sincera amistad o por nexos económicos muy fuertes y un arraigado sentido de pertenencia a su comunidad.

A pesar de lo aquí referido, las obligaciones más serias y complejas que contraen entre sí tanto las personas naturales como las entidades con personalidad jurídica reconocida, suelen establecerse por medio de contratos. Con el objetivo de esclarecer en qué consiste un elemento de esta naturaleza, a continuación se hace referencia al mismo desde el punto de vista de su concepto.

El Contrato

El Contrato

Qué puede entenderse por contrato: Puede entenderse que un contrato es todo convenio o pacto entre partes que aceptan ciertas obligaciones y derechos sobre una materia determinada, siempre y cuando exista un documento firmado y de efecto vinculante que refleje las condiciones de este acuerdo, el cual recibe el nombre de contrato. (1) Contrato es un término con origen en el vocablo latino contractus que hace alusión a un acuerdo o trato entre partes. (1)

El contrato es un acuerdo de voluntades que se manifiesta en común entre dos o más personas (físicas o jurídicas). Sus cláusulas regulan las relaciones entre los firmantes en una determinada materia. A la hora de determinar el contenido de cualquier tipo de contrato, es preciso hacer patente que en él tienen que aparecer, de manera obligatoria, tres elementos fundamentales: los datos relativos a los sujetos que lo suscriben, los pilares de la prestación y contraprestación que se establece, y la forma en la que se da el visto bueno a aquel por parte de los entes implicados. (1)

También puede definirse a este documento de valor legal como “… un acuerdo de voluntades que genera derechos y obligaciones para las partes.” (2)  Doctrinariamente, ha sido definido como un negocio jurídico bilateral o multilateral, porque intervienen dos o más personas (a diferencia de los actos jurídicos unilaterales en que interviene una sola persona), y que tiene por finalidad crear derechos y obligaciones (a diferencia de otros actos jurídicos que están destinados a modificar o extinguir derechos y obligaciones, como las convenciones). También se denomina contrato al documento que recoge las condiciones de dicho acto jurídico. (3)

En el Derecho romano clásico, a su vez, el contrato se refiere a la concreta situación de estar ligadas las partes por un vínculo jurídico que crea derechos y obligaciones. No se refiere al acto jurídico mediante el cual las partes contraen dichos derechos, sino a lo contratado (contractus, lo contraído), la relación jurídica que ha quedado indisolublemente constituida mediante la convención generadora. (3)

Valido es aclarar que “la concepción etimológica del vocablo contrato proviene del latín “contractus” que sifnifica pacto”. “Esta palabra aparece por primera vez en el derecho romano en el siglo I Después de Cristo. Sin embargo no fue hasta el año 529 que Justiniano le da el contexto que conocemos hoy en día en su Codez Justinianeus al referirse al negotium contractum”. (4)

Muy diversos son los tipos de contratos con los cuales cualquier ciudadano tendrá que lidiar a lo largo de su vida personal, familiar o laboral, no obstante es posible identificar algunos tipos de contratos, atendiendo a las diferentes clasificaciones en las que se encuentran agrupados, al respecto Tareas Juridicas (4) ofrece la siguiente descripción y clasificaciones de estos documentos.

De acuerdo a sus funciones específicas se clasifican como (4):

  • A.- Por la interdependencia de las obligaciones en: Bilaterales y unilaterales;
  • B.- Por la valoración económica de las prestaciones en: onerosos y gratuitos;
  • C.- Por la precisión de los efectos económicos entre las partes en: contratos conmutativos y aleatorios;
  • D.- Por la entrega física del objeto en: contratos reales;
  • E.- En cuanto a su función jurídica relacionada con otros actos jurídicos en: contratos principales y contratos accesorios;
  • F.- En cuanto a su ámbito de temporalidad en: contratos instantáneos y contratos de tracto sucesivo;
  • G.- En cuanto a su nacimiento y validez en: consensuales, formales o solemnes.
El Contrato Editorial

El Contrato Editorial

Qué puede entenderse por contrato editorial: No es objeto de estudio del presente ensayo el realizar un análisis

minucioso de todos los tipos posibles de contrato y sus clasificaciones, sino aproximarse a una forma particular de este documento; el contrato de edición o contrato editorial.

Puede definirse a un contrato de este tipo como a un libre acuerdo entre dos partes, a saber: el autor (o autores) y el editor. Es este un documento dotado de todo el respaldo legal que ofrecen las leyes del país donde se suscribió y en el cual las clausulas pueden variar a criterio de las partes, siempre que no contravengan lo estipulado en las leyes que les sirven de marco.(5) En entrevista ofrecida por Mariana Eguarás, (6) la especialista conceptualiza a este tipo de documento como “… un instrumento legal que se establece entre dos o más partes, en este caso, al ser un contrato de edición, es un contrato donde se establecen las cláusulas que deben cumplir cada una de las partes para editar y publicar un libro…”

Un elemento muy común en cualquier contrato lo constituyen las cláusulas. Según el Sitio Web denominado “Enciclopedia Jurídica”: se le atribuye este término a “…cada una de las disposiciones de un contrato, testamento, tratado o cualquier otro documento análogo.” “En sentido particular, una cláusula es una disposición que se inserta en un acto jurídico con el objeto de modificar sus efectos normales, como por ejemplo, la cláusula de exención de responsabilidad civil de un contrato de alquiler de un automóvil, en virtud de la cual el propietario del vehículo queda exento de responsabilidad frente a los terceros por los daños que pudiere ocasionar quien lo maneja.” (7)

Elementos importantes de un contrato editorial:  (Nota: en el presente acápite se refleja información, de manera no literal, procedente de las siguientes fuentes: 5, 6 y 8. Este punto también contiene la interpretación del autor del presente ensayo.)

En todo contrato editorial figuran un conjunto de elementos que asumen la forma de cláusulas o quedan contenidos en estas y que constituyen aspectos de indispensable análisis por parte del autor de cualquier libro, toda vez que de estos depende la justeza del trato entre las partes, así como la posibilidad de evitar ataduras contractuales que más tarde puedan obrar en contra del mejor derecho de alguna de las partes. A continuación, y sin ánimo de resultar exhaustivo, se enunciarán algunos de estos aspectos.

El carácter exclusivo o no del contrato: La exclusividad de un contrato de este tipo implica que ninguna otra empresa dispondrá de los derechos patrimoniales necesarios para llevar a cabo la explotación de esta obra bajo los términos pactados con el autor. Según expresara Mariana Eguaras (6), “… la editorial es una empresa que tiene que vender libros para ganar dinero para pagar sueldos…”. “Si edita o publica una obra en formato de libro y no tiene la exclusividad, podría encontrarse que a los tres meses otra editorial o el propio autor hace exactamente lo mismo, entonces tendríamos dos títulos de distintas empresas compitiendo en el mercado.” Con respecto al modelo de funcionamiento de una editorial tradicional, la experta aquí referida defiende el siguiente criterio:

“… La editorial lo que va a hacer es pagar un adelanto al autor, trabajar el libro, y claro, quiere tener los derechos exclusivos para poder trabajarlo con tranquilidad y no encontrarse luego con que el libro está publicado por otras empresas o por el autor. Es algo totalmente normal que se pidan los derechos en calidad de exclusividad.” (6)

El problema subyace en aquellos contratos en los que la exclusividad solicitada va acompañada de la apropiación de muchos otros derechos patrimoniales, mientras el período de duración del contrato se establece por quince años o más, atando así al autor a un acuerdo del que no podrá salir aun cuando no se encuentra satisfecho con los servicios de la editorial y desearía poder depositar la cesión de derechos en manos de otra empresa donde reciba un trato más apropiado.

Su limitación territorial o por lenguas. En alguna cláusula del contrato se acordará el ámbito lingüístico, o sea, en qué idioma o idiomas estará la editorial autorizada a llevar a cabo la explotación de su obra (5). Algunas editoriales incorporan en sus modelos de contrato la cesión de este derecho para todos los idiomas existentes y para todo el mundo. En este particular el autor deberá preguntarse si la editorial dispone de una riqueza de recursos y poder de difusión tan extenso como para hacer llegar la obra en cuestión a todo el mundo y traducido en todas las lenguas posibles. Semejante inversión no es comúnmente asumida por editorial alguna, por lo que, aunque el contrato que nos haga hecho legar la editorial declare de manera más o menos textual lo siguiente: “para todos los idiomas existentes y para todo el mundo.” Convendría ceder los derechos relativos a los idiomas que la empresa sí puede cubrir, así como las naciones en las que tiene verdaderas posibilidades de comercializar la obra.

Forma de edición o modalidades de explotación: Este elemento hace referencia a los modos o formas en que quedará pactada la explotación de una obra, o sea, si como resultante del proceso editorial se dispondrá de un libro físico, electrónico o ambos. En la actualidad es habitual que se les soliciten a los autores la cesión de derechos de edición de cualquier soporte (5), pero tal situación puede convertirse en un par de esposas colocadas en las manos de estos mismos autores. Nuevamente cabe plantearse para qué una editorial solicita la cesión de derechos exclusivos sobre modalidades a las que muy difícilmente apelará en materia de explotación, reproducción y distribución de la obra que nos ocupa.

Ha de tenerse en cuenta aquí que se trata de una variedad increíblemente amplia de posibles formatos los que puede asumir un determinado libro, a saber: tapa dura o cartoné, rústica, edición económica y/o de bolsillo, audiolibro, edición de lujo, edición de bibliófilo, edición ilustrada, edición especial para empresas, para otras entidades incluyendo universidades u otras instituciones de altos estudios, otras editoriales, fascículos, edición para escuelas, edición resumida o compendiada, ediciones en soportes magnéticos o informáticos (así como la inclusión total o parcial en bases de datos), edición electrónica, digital y ebook (pdf, epub y otros), productos multimedia como enhanced ebooks, publicaciones parciales en diarios y revistas (pre y post publicación), soportes sonoros, serialización radiofónica, radiodifusión y mucho más. (8) En este punto, tanto la especialista Mariana Eguarás como el autor del presente ensayo académico, son de la opinión de que ningún creador de una obra dada debería encontrar deseable o aconsejable ceder todos estos derechos por medio de un solo contrato de edición. (8)

Duración del contrato: Este elemento determina el plazo, acordado por las partes, de duración del vínculo contractual establecido entre el autor y la editorial. Con respecto a este tema, la Experta Mariana Eguaras Aconseja proceder de la siguiente forma (6):

“… Yo siempre a los autores les sugiero que no firmen un contrato por más de 5 años, porque si luego no hay ningún problema, la relación es muy buena tanto para la editorial como para el autor, se puede renovar por otros 5 años, entonces no hay ningún tipo de problema.” “… también mi sugerencia es que se eliminan todas las renovaciones automáticas de los contratos porque puede suceder que, dentro de 5 años, si uno firma un contrato por 5 años, te olvidas de que tal día se acaba el contrato, automáticamente se va a renovar por otros 5 años.” (6)

De esta manera la autora aquí citada aconseja que se negocie una duración de cinco años para el vínculo contractual, en todo caso ha de tratarse de un documento cuyas cláusulas no estipulen su renovación automática o tácita. Pasados los cinco años, es posible que, tanto la editorial como el creador de la obra, expresen su deseo de sostener su relación por medio de la firma de un nuevo documento (no necesariamente exacto al anterior en su contenido) o a través de una prórroga del mismo contrato ya firmado.

Identificación clara de las personas que firmarán el contrato: En todos los casos es indispensable que, tanto el creador o autor como el editor u otro funcionario que firmará el contrato en representación de la editorial, aporten al legajo los datos correspondientes a su documento nacional de identidad, con el objetivo de que ambos queden identificados sin ambigüedad posible en este particular. En caso de que la editorial sea una sociedad deben constar los datos de la empresa y de la persona que firma el contrato, así como en calidad de qué firma el mismo; ya sea Administrador, director u otros. (5)

La fecha y lugar donde se firma: Se puede hacer constar una ciudad aunque en realidad se firme en dos distintas. Una la del editor y otra la del autor. (5)

El número de ejemplares mínimo y máximo a publicar: Se debe especificar cuantos ejemplares va a tener la primera edición. Es importante limitar el tiempo, si esto no se hace podría ser que se termine firmando un contrato editorial con una primera edición de 100 ejemplares, por ejemplo, y no hubiera una segunda. Aun así no se dispondría libremente de los derechos de la obra para publicarla en otra editorial o por cuenta del autor. Un mínimo es de dos años, aunque lo normal es que la firma sea por un periodo de cinco años y un máximo de siete. (5)

Otras obligaciones que las editoriales deberán explicitar en sus contratos:  Reproducir la obra fielmente no introduciendo cambios sin el consentimiento del autor. Someter una prueba de edición denominada ferro o galerada para que el autor autorice la impresión del texto final revisado. (5)

Distribuir la obra en la forma convenida, asegurando la explotación continuada y su difusión comercial de acuerdo a los estándares del sector. La “difusión comercial o promoción” depende mucho del editor, del potencial de la obra y de los recursos de la editorial. En el caso de un autor poco conocido, la promoción depende mucho de él. En estos casos el creador tendrá que involucrarse activamente y colaborar con su editorial a partir de las opciones que esta le proponga: Presentaciones, entrevistas, participación en redes sociales y medios alternativos, entre otras. (5)

Pagar al autor en la forma convenida. Una práctica habitual es la liquidación semestral con pago a los tres meses máximo de la liquidación. Es decir que hasta los 9 meses del lanzamiento el autor no percibirá ingreso alguno. Puede parecer mucho tiempo pero a la editorial le toma tiempo el percibir ingresos del distribuidor. En todo caso, el autor debe recibir un certificado anual en el que se le indique el número de ejemplares vendidos y cuantos quedan. (5)

Conclusiones: Los seres humanos llevan a cabo, entre sí, acuerdos informales establecidos sobre la base de la confianza mutua, donde no median testigos ni documentos legales. A pesar de esto las obligaciones más serias y complejas que contraen entre sí tanto las personas naturales como las entidades con personalidad jurídica reconocida, suelen establecerse por medio de contratos. Estos documentos legales de efecto vinculante, constituyen convenios o pactos entre partes que aceptan ciertas obligaciones y derechos sobre una materia determinada. En estos instrumentos legales las cláusulas juegan un papel fundamental, toda vez que estas son disposiciones que se insertan en un acto jurídico con el objeto de modificar sus efectos normales. Por su parte, un contrato editorial puede definirse como un libre acuerdo entre dos partes, a saber: el autor (o autores) y el editor. Es este un documento dotado de todo el respaldo legal que ofrecen las leyes del país donde se suscribió. En todo contrato editorial figuran un conjunto de elementos que asumen la forma de cláusulas o quedan contenidos en estas y que constituyen aspectos de indispensable análisis por parte del autor de cualquier libro, entre estos se encuentran: su carácter exclusivo o no, la limitación territorial o por lenguas, las modalidades de explotación de la obra, la identificación clara de los firmantes, fecha y lugar de la firma del contrato, entre otros. La negociación adecuada de estos aspectos por parte tanto del creador de la obra como por la editorial, constituye un proceso de crucial para lograr un entendimiento mutuamente beneficioso y para evitar elementos que posteriormente se conviertan en puntos de potencial litigio.

Referencias Bibliográficas:

1.- Definición de contrato — Definicion.de [Internet]. Definición.de. [citado 13 de febrero de 2018]. Disponible en: https://definicion.de/contrato/

2.- El contrato | Modelo Contrato [Internet]. Modelocontrato.net. [citado 13 de febrero de 2018]. Disponible en: https://www.modelocontrato.net/el-contrato.html

3.- Rangel N. El contrato [Internet]. Estudio de las obligaciones. 2017 [citado 13 de febrero de 2018]. Disponible en: http://norangel63.blogspot.com/2017/10/el-contrato.html

4.- Estrada H. Clasificación de los contratos según sus funciones – Tareas Jurídicas [Internet]. Tareas Jurídicas. Blog de Educación Jurídica Gratuita en Línea. 2015 [citado 14 de febrero de 2018]. Disponible en: http://tareasjuridicas.com/2015/12/27/clasificacion-los-contratos-segun-sus-funciones/

5.- Actualidad y noticias. Contrato editorial. Recursos para escritores [Internet]. OléLibros. 2016 [citado 1 de febrero de 2018]. Disponible en: https://olelibros.com/contrato-editorial-recursos-para-escritores-blog/

6.- Nieto A. El contrato de edición con Mariana Eguaras [Internet]. Triunfa con tu libro. 2016 [citado 14 de febrero de 2018]. Disponible en: https://triunfacontulibro.com/contrato-de-edicion/

7.- Enciclopedia Jurídica. Cláusula [Internet]. Enciclopedia Jurídica. Edición 2014. 2014 [citado 15 de febrero de 2018]. Disponible en: http://www.enciclopedia-juridica.biz14.com/d/cl%C3%A1usula/cl%C3%A1usula.htm

8.- Eguaras M. Cómo detectar un contrato de edición abusivo [Internet]. Mariana Eguaras – Consultoría editorial. 2013 [citado 15 de febrero de 2018]. Disponible en: https://marianaeguaras.com/como-detectar-un-contrato-de-edicion-abusivo/

Nota del autor: Las Imágenes que encontrará en este ensayo académico disponen de licencia Creative Commons 0 (CC0) y han sido obtenidas en http://Pixabay.com. Las referencias bibliográficas presentes en esta obra se encuentran acotadas según Normas Vancouver.

Author’s note: The images that you will find in this academic essay have Creative Commons license 0 (CC0) and have been obtained in http://Pixabay.com. The bibliographical references present in this work are limited according to Vancouver Norms.

Comments

  1. José Alfonso Xaviert Decourt says:

    Magnífico artículo, los cubanos no estamos muy al tanto de los vericuetos contractuales, mucho menos cuando se trata de contratos editoriales, ya sea con editoriales cubanas o con extranjeras, especialmente desconocedores somos en el segundo caso.
    No conocía a la Autora Mariana Eguarás, aprecio que una experta como ella (ya la googlié) aparezca en este texto porque parece alguien de mucha experiencia en estas lides.
    Agradecido, José Luis.

    • Gracias a usted, J. Alfonso.
      En lo que respecta a las Editoriales cubanas; ellas tienen muy claro todo lo concerniente al ámbito contractual y asesoran a sus autores con prontitud y competencia, pero es especialmente importante extremar los cuidados con las editorial de fuera de nuestras fronteras. En el mundo podemos encontrar desde editoriales expureas hasta editoriales muy encumbradas y respetuosas de los interéses de sus autores-clientes.

  2. Ramón Cortés Sagdiet says:

    Yo creo que las Editoriales cubanas tienen estas cosas muy claras y basta con asesorarse con ellas, pero el artículo tiene los conceptos de contrato y contrato editorial que buscaba, así que doy las gracias y procedo a copiar. Las referencias bibliográficas también me serán de utilidad, al menos algunas de ellas.

    • Estimado amigo, Cortés.

      Me alegra haber sido de utilidad con los conceptos que usted estaba buscando, estos fueron tomados de la especialista que referencio en el texto, podrá encontrar las citas bibliográficas al final del artículo, estas pueden también serles muy útiles. Buena suerte con su investigación científica y con su búsqueda sobre estos temas. Visíte este humilde blog cuantas veces lo desee.

  3. Los seres humanos llevan a cabo, entre sí, acuerdos informales establecidos sobre la base de la confianza mutua, donde no median testigos ni documentos legales.

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