La cucarachita Martina y sus aventuras en la barbería de los cucarachones

Autor: MSc. Lic. José Luis Montes de Oca Montano.

Aquella parecía una mañana cualquiera, el sol ya se elevaba un poco sobre el horizonte, llenando de luz la humilde casita de Martina.

Humilde casita de Martina

Humilde casita de Martina

La diligente cucarachita preparaba a prisa el desayuno, a la espera de su sobrino a quien prometió llevar a la barbería. Los padres del chico, siempre tan ocupados, se mantenían trabajando a pesar de ser domingo en su pequeña cafetería; una empresa cuentapropista que involucra a toda la familia, donde tienen invertidos todos sus ahorros y en cuyo esfuerzo mancomunado les va su supervivencia. De modo que cuando Martina se ofreció a llevar  a su sobrino a recortar los pelitos de sus antenas, su hermana casi que la abraza y hasta la besa.

Cucarachones

Cucarachones

Martinita, tan ordenada como es, reservó desde hace varios días un turno en casa de los cucarachones barberos del barrio y… tratándose de que lo obtuvo para este mismo domingo, prefirió hacer de antemano todo lo necesario para llegar temprano.

 

La “Cuqui” y su sobrinito, ya van de la mano de la prisa, tras un rápido e improvisado desayuno, hasta la referida barbería; para llegar incluso antes de que se abra el establecimiento y aprovechar cualquier fallo que haga más bajito y cercano su turnito.

Precios que suben

Precios que suben

Y como a quien madruga Dios lo ayuda, muy pronto llega el turno del sobrino de Martinita. Uno de los cucarachones sube al muchacho a su sillón de barbero mientras señalaba a su tía el cartel con los nuevos precios. Sí, de nuevo los precios cambiaron, aquello no sorprendió para nada a la sacrificada maestra de escuela, ella jamás soñaría ver duplicado su salario con la frecuencia con que estos “barberos” duplican el precio de sus servicios; el pelado simple hace apenas unos años valía cinco cupesos, lo cual rápidamente se convirtió en diez por realizar el mismo trabajo, solo para hacer una breve escala en quince y trepar una vez más hasta la increíble altura actual de veinte cupesos, casi un cucadólar. Todo esto ha tenido lugar en los mismos años en que ella, maestra de generaciones, se ha empleado a fondo en la educación y la enseñanza, entre muchos otros, de los hijos de esos mismos cucarachones que hoy, por enésima vez vuelven a duplicar sus precios.

De regreso en casa de su hermana, Martinita le muestra con orgullo las despejadas antenitas de su sobrino, mientras ambas limpian el piso de la improvisada cafetería familiar. No muy lejos de ellas el esposo de la hermana contabiliza las ganancias brutas y netas, así como todo lo consumido por los clientes durante el día, en su rostro se aprecia deleite, les ha ido bien; ha sido esta una jornada productiva. Martina piensa que igual grado de satisfacción deben estar experimentando los cucarachones barberos del barrio, pensándolo bien ellos no tienen que atender a muchos clientes en el día para amasar una cantidad sustancial como contravalor por su trabajo diario. Para ella tampoco ha sido improductivo el día; ayudó a su hermanita en la cafetería, se ocupó de su sobrinito que tanto quiere, de modo que no logra entender cómo es que, mezclado con el normal cansancio de sus trajines, de algún lado le llega la extraña sensación de no poder evitar sentirse como una cucaracha.

Comments

  1. Neili y Yanirsy says:

    Somos de la opinión de que esta fábula de La cucarachita Martina refleja la vida cotidiana que vive una persona en el mundo actual donde no hay un equilibrio y existe un constante cambio.

  2. En qué se basó usted para confeccionar este relato ? Saludos

    • Estimada amiga Neili de la Rosa.
      Muchos son los avatares que discurren hacia el interior de una sociedad. En especial, la sociedad cubana se ha visto sometida a cambios en lo económico (eliminación de la dualidad monetaria y cambiaria, reforma salarial, entre otras) que repercuten en la esfera política, la cual puede interpretarse como un complejo entramado de procesos marcadamente sociales. Pero estos cambios no solo están teniendo lugar dentro de nuestras fronteras; muchas otras naciones han debido “navegar” en un cambiante mar de transformaciones socio-políticas, mercantiles, de relaciones de poder y tensiones económicas que generan fenómenos como el descrito en esta fábula y que tienen lugar en la sociedad, como principal escenario donde se operan estos cambios y se aprecian sus efectos, no pocas veces nocivos para el ciudadano de a pie, para aquel que desde su trabajo y su entrega diaria al país aporta más a su nación y a su sociedad. No pretendo con estos cuentos cortos blandir garrotes en dirección a un estamento de poder en particular, sino llamar la atención sobre estas problemáticas que en ocasiones provocan dolor y proyectan sombras de injusticia económica sobre quienes menos lo merecen.

  3. Gabriela Hernández says:

    Que buena y que curiosa historia. Muy interesante enseñanza.

  4. Rosangela says:

    En mi opinión la Fábula de La Cucarachita Martina y sus aventuras en la barbería de los cucarachones, está basada en lo que vivimos hoy en día, en la vida del ciudadano, ya que todos los días estamos en constante cambio ya sea en la economía de un país, así como todo en nivel general, porque hoy en día vivimos en constantes cambios.

    • Gracias por su participación en temas de este tipo. Agradezco todos los comentarios que me puedan hacer al respecto.

    • En parte tienes razón, amiga. Solo recuerda, fenómenos como estos no son privativos de nuestra sociedad cubana actual, sino que han tenido lugar en muchas naciones y actualmente pueden estar aconteciendo en otras latitudes.
      Gracias por tu participación en mi blog.

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