El pan que no desearía tener que comprar
El pan que no desearía tener que comprar no es el que me toca por la libreta, ese es escaso y de mala calidad, aunque en su defensa debo añadir que jamás ha cambiado de precio, lo cual es muy loable, sobre todo en estos tiempos en los que a muchos comestibles le han tirado por la ventana su ficha del costo de producción. Mi pesadilla comienza muy temprano en la mañana, a eso de las 6:00am cuando el insistente silbato de alguien, que se autotitula “panadero” sin haber horneado en su vida siquiera una simple hogaza de pan, hace de esta palabra su pregón y pone todo su empeño por hacer notar su presencia en el barrio; atrayendo clientes, despertándolos si fuera necesario, todo con tal de elevar sus cifras de venta y maximizar sus ganancias. Bajo su manga permanecen ocultos algunos ases de la “mercadotecnia” más elevada que estos trabajadores por cuenta propia pueden aplicar, a saber: Adquieren grandes cantidades del pan producido por las panaderías en horas de la noche anterior. O en su defecto… Acuden en horas de la madrugada a montar guardia en las panaderías y así garantizar la adquisición de la mayor cifra posible del pan que en estos establecimientos se expende a 3 pesos durante la propia madrugada o en horas muy tempranas de la mañana. No escatiman en esfuerzos por granjearse la aceptación, la buena voluntad de panaderos, dependientes y jefes de turno, con tal de que su presencia jamás sea rechazada por estos importantes actores, sino todo lo contrario; el objetivo es recibir de ellos un trato privilegiado, algo así como: poder comprar “… una bandeja completa” (1) de panes o hasta 50 unidades del mismo cuando la escasez ha colocado otros límites al cliente que intenta comprar su pan “por Seguir leyendo El pan que no desearía tener que comprar




